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sábado, 2 de julio de 2011

Los Vinos para cada comida


Hola a tod@s, en España, por su diversidad geográfica y tradición vinícola milenaria, ofrece una gran variedad de sabrosos vinos, que pueden satisfacer los paladares más exigentes y que complementan la riqueza gastronómica nacional.
En la siguiente tabla ponemos a modo orientativo, qué tipos de vinos son los más apropiados para cada tipo de comida.
En el mapa que sigue, indicamos los Vinos y las Especialidades Regionales. Tablas de Conservación de los Vinos.

Disfrutad de nuestros caldos, pero sin emborracharos..!!

Tabla Orientativa

Vinos Blancos y Vinos Secos
Consomés
Sopas de Pescado
Mariscos y Pescados
Asados de carne blanca (vinos con vigor)

Vinos Blancos Dulces y Vinos Generosos
Frutas
Pasteles
Dulces

Vinos Rosados y Claretes Jóvenes
Pastas italianas
Pizzas
Fiambres
Comidas ligeras

Vinos Tintos Ligeros
Carnes rojas
Asados
Caza
Quesos fermentados
Arroces
Verduras

Vinos Tintos de Reserva
Carnes rojas
Caza
Quesos fermentados y de sabor incisivo

Cavas y Champagnes
Grandes asados
Platos de caza
Postres (semiseco)
También en todo el menú

Tablas de Conservación de los Vinos

Tipo Región / Tiempo de Conservación

Tinto Ribera de Duero, Rioja 15 - 20 años
La Mancha, Navarra 5 - 10 años
Bierzo, Valdeorras 10 - 12 años

Valdepeñas, Penedés, Cariñena 5 - 7 años
Campo de Borja, Tarragona 5 - 7 años
Ampurdán, Utiel-Requena 5 - 7 años
Priorato, Jumilla, Alicante 5 años
Cabernet-Sauvignon 10 - 25 años

Blanco Con crianza 10 - 15 años
Alella 5 - 10 años
Afrutado 2 - 3 años
Chardonnay 5 años

Rosado Todos 2 años

Jerez Fino 1 año
Amontillado 30 - 40 años
Oloroso 30 - 40 años
Otros vinos dulces 30 - 40 años

Estos consejos son a nivel general, ya que el tiempo de conservación depende de varios factores, como pueden ser el tipo de uva, la crianza, las condiciones del almacenaje (temperatura, humedad), etc.


miércoles, 29 de junio de 2011

Dos Torres, su historia.



Muy poco es lo que se conoce acerca de la Prehistoria de Dos Torres. Como de otros muchos puntos de la geografía comarcal, sólo se tienen noticias de hallazgos sueltos que se revelan insuficientes a la hora de reconstruir el más remoto pasado de esta localidad.
Entre esos hallazgos hay que mencionar que Carbonell guardaba en su colección una pieza paleolítica hecha en pórfido -al parecer, un rascador-, que se había hallado en La Mesa del Cobre, y también se conocen la existencia de silex paleolíticos, y otros de dudosa adjudicación, en los alrededores de la ermita de San Sebastián.

domingo, 26 de junio de 2011

Nudos de corbata, hoy empezamos esta sección.


Hola a todos!
En este vídeo vamos a aprender a realizar uno de los nudos más conocidos y elegantes que existen, el nudo windsor.
Este nudo de origen inglés es un tanto más complicado de hacer cualquier otro nudo. Se debe usar una corbata de buena longitud para que, una vez anudada, no nos quede demasiado corta. El nudo windsor  tienen una forma de anudar con más vueltas que otros nudos, lo que hace de él un nudo de buena contextura, simétrico y muy elegante. Debido al volúmen propio de este nudo británico, es aconsejables utilizar una corbata más bien fina de manera que no nos quede un nudo demasiado grueso y menos elegante.
Primer paso
En primer lugar situamos la parte más ancha de la corbata en el lado derecho y la más estrecha en el izquierdo.
Segundo paso
Cruzamos la parte ancha por encima de la estrecha y la pasamos de delante hacia atrás volviéndola a recuperar delante.
Tercer paso
Volvemos a pasar de delante hacia atrás y rodeando desde atrás hacia delante formamos el nudo de la corbata ayudándonos con los dedos de la otra mano para acabar cerrándolo inmediatamente después.
Para finalizar...
Una vez realizado, lo ajustamos intentando evitar pliegues.
Ajustamos la corbata, bajamos el cuello de la camisa y listo.

sábado, 25 de junio de 2011

Pequeñas nociones de restauración.


Este articulo persigue como finalidad fundamental instruir a aquellas personas atrapadas por ese tan rico mundo del vino y la cocina. En el mismo se encuentran recogidas todas las informaciones necesarias para completar  la preparación de cualquier Sommelier, dependiente, Maitre, Cheff de  cocina o cualquier otro personal a cargo del servicio de comidas y bebidas en un restaurante.

MARIDAJE

El maridaje consiste en complementar adecuadamente el vino y la comida. Esta integración se debe buscar a través de los sabores y también mediante las texturas. 
Maridaje viene de la palabra “maridar” que significa “unirse” o “casarse”. En materia gastronómica, podríamos decir que es el término acuñado de un tiempo a esta parte para definir la elección del vino más adecuado para armonizar o “casar” con un platillo o comida.  
Podemos hacer la analogía con una pareja que para que su relación sea fructífera, tiene que tener empatía entre sus cualidades mutuas, ser el complemento una de la otra de modo que las características de cada uno se exalten y por el contrario, no se pierdan ,sin embargo, bien es sabido que los  “polos opuestos se atraen” y es una regla también aplicable a los vinos y platos, ya que no es cuestión pues, de puras afinidades, sino de encontrar la que por armonía o contraste  se perfile como la fórmula más adecuada para transmitir la plenitud del vino en el ámbito gastronómico.
El mundo de la gastronomía encierra un sinfín de matices, de percepciones, de aromas y de gustos tantos, que es difícil hablar con exactitud del maridaje, de la unión íntima y armónica entre dos elementos. Pero más allá de esta definición enciclopédica, se esconde el verdadero sentido del  placer de la degustación gastronómica. La combinación perfecta que permita saborear y disfrutar con los cinco sentidos tanto la bebida como la comida.
Vinos Blancos , acompañan a carnes blancas y salsas blancas, y vinos tintos acompañan carnes rojas y salsas rojas: la norma enraizó en el imaginario colectivo de las buenas maneras ,donde nació y cuando , no se sabe con exactitud, pero todo hace pensar que fue a fines del siglo XIX o principios del siglo XX, cuando la cocina francesa reinaba en el mundo y comenzaba a nacer esa extraña combinación de diversas cocinas de Europa con predominio francés que dio en llamarse, " cocina internacional", que solo era un  comodín para los grandes hoteles que recibían pasajeros de diversas latitudes y preparaban confusos menús, suntuosos y caros. Mal podría hablarse de una cocina internacional cuando no existen cocinas nacionales sino sólo regionales, puesto que las de cada país no son más que la sumatoria de las cocinas de sus distintas regiones, aunque algunos platos se generalizan en todo el territorio, y aun en el mundo como la pizza.
El caso es evidente en todos los países del mundo.
Por ejemplo:
Con cada una de las cocinas regionales, las cocinas del terruño, se suele tomar vinos locales. Se ha descubierto que los valencianos privilegian los tintos con la paella, los marselleses los tintos ligeros y los rosados de Tavel con laBoullabaisse (una sopa de pescado), los franceses acompañan el Roquefort con un vino blanco dulce, el Sauternes; los Salteños con torrontés, y así sucesivamente. O sea que, si queremos tener una guía, lo primero sería acompañar la cocina de la tierra con el vino de la tierra. Así que el Tequila, por ejemplo ya sea blanco, reposado o añejo lo acompañaremos con un buen buffet mexicano y hacer digestión con un buen licor de tequila o café.  
Raymond Dumay, un experto francés que amaba la buena mesa y el buen vino, escribió hace muchos años. 
El acuerdo entre vinos y platos abre la puerta al riesgo, a la aventura. Todo se puede hacer y sin embargo no se puede hacer cualquier cosa. Estamos en dominio tenebroso del amor y hay que saber hasta cuan lejos podemos llegar”.  
También un famoso enólogo italiano, Luigi Veronelli, ha dedicado parte de su vida a definir qué vino se debe elegir para cada platillo. Esta tarea ha sido titánica y compleja, ya que el número de platillos y de vinos  son numerosos y sobre todo diversos, además de que dependerá la añada en el caso de los vinos e incluso el sazón en los platillos. Este tema del maridaje no puede considerarse como una ciencia exacta, las sugerencias sirven para enriquecer nuestro conocimiento gastronómico. Pero el reto es formarse un criterio propio, un gusto inherente a la personalidad, basándose en estas experiencias, pero entrando a una exploración de los mejores sabores, olores y colores que logren el equilibrio de sensaciones entre comida y vino.  
Uno de los mejores modos de acompañar ricos platos  autóctonos de un mismo país o región es tomar el vino de idéntica procedencia, incluso podríamos afirmar que la cocina y el vino regionales, evolucionan indiscutiblemente hacia su propia compenetración. 
Existen otras reglas básicas, lógicas y naturales,  que muchos conocemos.
Por ejemplo, tomar carne roja con tinto y vino blanco con pescados. Esta idea es aplicable hoy en día, si bien debemos aceptar que también los estilos de vinos han cambiado y evolucionado en los últimos tiempos, y que en la actualidad se permiten mayores concesiones y hay una mayor apertura que permite inclinarnos a descubrir nuevas sensaciones y a arriesgarnos con ciertascombinaciones.  
Generalmente, las comidas y los vinos tienen características complementarias,.
Por ejemplo:
Se deben elegir vinos suaves para comidas  ligeras, y vinos con más cuerpo para platos copiosos, y vinos dulces para los postres. A veces el contraste también funciona, como un dulce Sauternes para acompañar al queso Roquefort. En los últimos años, se ha dejado aparte el cliché de vinos tintos para la carne y blancos para el pescado; no es un problema de color sino de peso.

REGLAS BASICAS PARA BEBER VINOS CON COMIDAS:

1.-Vinos blancos con pescados.
2.-Vinos tintos con carnes rojas.

SE ESTABLECE OTRA REGLA:

1.-Beber vinos blancos antes que los tintos.
2.-Beber vino seco antes que el dulce.
3.-Beber vino joven antes que los viejos.

REGLAS ACTUALES QUE SE AGREGAN A LAS BASICAS:

1.-Maridar el cuerpo y las características del vino con la comida.
2.-La riqueza e intensidad del vino con la riqueza e intensidad de la comida.
3.-Maridar la acidez de la comida con la acidez del vino.
4.-Maridar el sabor dulce de los vinos con el sabor dulce de las comidas. (Frutas, miel, almendras, comidas con pimienta).
5.-Maridar las comidas frías con vinos ligeros.
6.-Maridar las comidas especiadas que llaman al frescor de la comida con carnes frías y con bebidas frescas si hay dulzor mucho mejor

7.-Las comidas saladas que se maridan con vinos altos en alcohol y que tienden a ser dulzones darán como resultado cierto amargo.
Por otra parte debe existir un equilibrio entre la carta menú y la de vinos. Las grandes compañías del mundo encargadas de categorizar una instalación hotelera tienen en cuenta:
1.-Ambiente
2.-Servicio.
3.-Carta de comida.
3.-Carta de vinos.

OTRAS REGLAS DE MARIDAJES:

1. Unir no sólo el sabor de la comida con el del vino, sino también con la intensidad de sabor y el peso o cuerpo del vino. Esta fórmula es clave, es incluso más importante que la referente a la conexión entre colores apuntada: carnes rojas con tinto y blancos con pescados.
2. Considerar la textura de los alimentos: algunos entumecen la boca y dificultan la percepción del vino.

3. La riqueza de sabor de un plato puede ser minimizada a través de un vino ácido o bien acompañada con un vino también consistente y untuoso.
4. Complementar la acidez de un plato con la de un vino. El limón, por ejemplo, requiere vinos también ácidos.
5. Los platos salados pueden acompañarse muy bien con vinos con cierto dulzor, que podemos encontrar tanto en algunos tintos como en blancos. También combinan bien con la acidez, otorgada asimismo por ciertos tintos y blancos. Los platos dulces se acompañan bastante bien por vinos también dulces.
6. Si un plato tiene salsa, los sabores de la misma se han de tener en cuenta en la elección del vino.
7. El queso se toma tradicionalmente con vino tinto pero el blanco es generalmente mejor. Dentro de los blancos los dulces tienen más afinidades con el queso. Para los tintos es mejor elegir un queso suave.
8. Tener en cuenta que ciertos alimentos van mejor con tipos concretos de uva. Por ejemplo, el Cabernet Sauvignon casa muy bien con el cordero. También una uva tinta como el Pinot Noir casa mejor que las blancas para pescados como el salmón.
9. Los vinos jóvenes se tomarán antes que los más viejos, los ligeros antes que los fuertes, o los blancos antes que los tintos.

Aunque estas reglas son válidas no constituyen más que una mera orientación, puesto que nada hay que hacer frente a la decisión del particular o a la armonía existente entre un vino y un plato que puede no cumplir del todo tales requisitos.
(fuente: curso de restauración)

jueves, 23 de junio de 2011

El Guijo, su histora.

 De la Edad Prehistoria, podemos testimoniar la existencia de algunos guijarros trabajados, procedentes de Majadaiglesia, la presencia de grupos humanos en este sector del término municipal de El Guijo en época muy remota, concretamente desde el Paleolítico Inferior, etapa a la que han sido adjudicadas las citadas pieza
En las excavaciones arqueológicas que se efectuaron en la ermita de la Virgen de las Cruces se localizaron, en los niveles inferiores, algunas hachas pulidas, piezas de silex y varios fragmentos de cerámica hecha a mano que demuestran la ocupación de esta zona ya en época prehistórica, muy posiblemente desde el Calcolítico hasta la Edad del Bronce.
Desgraciadamente, poco es lo que podemos decir acerca de las restantes culturas de la Prehistoria, puesto que sólo contamos con hallazgos sueltos de hachas pulimentadas, adjudicables al Calcolítico y la Edad del Bronce, procedentes de diversos puntos del término, que poco o nada aportan para el conocimiento puntual de la Prehistoria.
De la Edad Antigua, según testimonios conservados, la zona de los Pedroches fue ocupada por dos ciudades hispano-romanas, Baedro y Solia. Ninguna de las dos ha sido ubicada con exactitud, pero se puede confirmar que Baedro ocuparía el sector occidental y Solia el oriental. La localidad de El Guijo y, más concretamente, el yacimiento de Majadaiglesia, es el lugar donde las tendencias actuales ubican a la ciudad de Solia, cuyo territorio se extendería hacia el norte, ocupando el término de Santa Eufemia, donde se ha encontrado una lápida funeraria que hace alusión a una mujer soléense, y hacia el sur, donde , en las proximidades de Villanueva de Córdoba, en el pozo de las Vacas, apareció un trifinium (mojón límite entre tres ciudades), que marcaba las fronteras entre Solia, Epora (Montoro) y Sacili (término municipal de Pedro Abad).
El santuario de Nuestra Señora de las Cruces continúa su actividad en el periodo ibérico, desarrollándose en época romana el cerro de Majadaiglesia, donde las señales de habitación son bastantes importantes para los siglos II-IV d. C. En él se han encontrado restos de fortificaciones, viviendas, necrópolis, hallazgos escultóricos, lucernas, monedas… que nos muestran que la zona tuvo una continuidad de hábitat en época romana.
La epigrafía destaca a la familia de los Porcii, que centraría sus actividades económicas en la zona. De todas formas, la mayoría de las inscripciones halladas son funerarias o están muy deterioradas, por lo que no permiten conocer muchos aspectos de su vida administrativa. (El documento más importante, el trifinium de Villanueva de Córdoba, lo trataremos en detalle en esta localidad).
El hallazgo de un ara anepigráfica nos indica la presencia posible de un lugar sagrado, que podría conectarse con un baptisterio conservado en la ermita de las Cruces y con el desarrollo del cristianismo, confirmando a principios del siglo IV con la presencia de un presbítero soléense en el concilio de Iliberri.
La posición del yacimiento de Majadaiglesia, en medio de las dos principales vía romanas que atraviesan el territorio, con las que estaría conectado, es, junto a los restos arqueológicos comentados, el mejor argumento para ubicar en este lugar a la antigua Solia, descartando anteriores teorías que la localizaban en Dos Torres, Pedroche, Villanueva de Córdoba, e, incluso Benalcázar
Ya en la Edad Media, la primera mención que poseemos sobre el Guijo se remonta al siglo XII y se refiere a la delimitaciones de los términos jurisdiccionales que pertenecían en ola zona a la orden de Calatrava, efectuada por Alfonso VIII el 22 de septiembre de 1189; como uno de los mojones de dichos términos aparece “la cabeza del Guijo, que es sobre el villar de Santa María, en la parte extrema del encimar del Pedroche”. Y en un pleito del concejo de Córdoba con la misma orden, fechado el 20 de junio de 1255, se vuelve a mencionar “junto al villar de Santa Eufemia”
Como quiera que en ambos documentos no se cita más población que el llamado villar de Santa María (que posiblemente se pueda identificar con el yacimiento de Majadaiglesia, habitado quizá  durante la Alta Edad Media), cabe suponer que el topónimo Guijo designara entonces tan sólo un accidente geográfico, y que fuese en el curso del siglo XII cuando, por despoblarse quizá el citado villar, apareciera el núcleo habitacional que desde entonces ha mantenido el nombre de El Guijo.
Sea de una u otra forma, lo cierto es que a finales del siglo XIII, cuando Sancho IV estableció en la zona uno de los mas antiguos señoríos cordobeses, mediante concesión al alcalde mayor de la ciudad, Fernando Díaz Carrillo, de la villa y castillo de Santa Eufemia el 9 de junio de 1293, se incluían ya en sus términos las casas de don Adán (El Viso), Torremilano (Dos Torres) y El Guijo, calificado entonces como “lugar”.
Desde ese momento, su población se integró en el señorío de Santa Eufemia, a cuya evolución quedó ligada durante los siglos XIV y XV. Por ello, tras Fernando Díaz y su hijo Gómez Fernández durante la primera mitad del siglo XIV, fueron señores de El Guijo a lo largo del siglo XV Pedro Carrillo y sus sucesores, los Gózalo Mejía I, II y III, el primero de los cuales había accedido al señorío mediante matrimonio con Teresa Carrillo, hija del citado Pedro y heredera de los señoríos de su padre al no existir descendencia masculina..
Durante la Edad Moderna, El Guijo fue una de las villas que integraron el antiguo condado de Santa Eufemia. Su importancia radicó en que su puerto fue el lugar donde se cobró durante siglos el derecho de pasto a los ganados trashumantes que entraban en obispado de Córdoba. Este tributo no o había enajenado la corona a favor de los condes de Santa Eufemia, sino a favor de la ciudad de Córdoba, a la que rentaba anualmente 22.143 reales de vellón.
Su población fue siempre reducida y alcanzó su cota máxima en la Edad moderna en 1530, cuando contaba con 110 vecinos.
La agricultura y la ganadería constituyeron la base de su economía en este período, ocupándose en ella el 91,3% de su población activa. Era una agricultura tradicional y autárquica, que dedicaba al cultivo de cereales 1.547 fanegas de las 2.496 que componían su término; 79l2 se dedicaban a pastos y 25 a viñas, mientras lque las restantes eran improductivas.
Sus bienes de propios se componían, entre otros, de dos ejidos, la dehesa boyal de la Lagunilla y las piezas de tierra del Castillejo, Tierras de Carrillo, El Turruñuelo, Los Arenales, y El Cordel. Todos estos bienes producían anualmente 5.328 reales de vellón. A los propios de la villa de El Guijo también pertenecían, por la concordia de 1.631, la cuarta parte de la bellota de la dehesa de Cañadallana, que producía anualmente 3.397 reales de vellón.
Los cargos de justicia y los oficios del ayuntamiento habían sido enajenados por la corona a favor de los condes de Santa Eufemia, quienes elegían, entre otros cargos, dos alcaldes ordinarios y dos regidores, que estaban supeditados a la autoridad del alcalde mayor del condado, que residía en Torrefranca.

Son pocos los datos de que disponemos sobre El Guijo para el periodo contemporáneo, en  el que la encontramos integrada en el partido judicial de Pozoblanco. Ramírez y de las Casas-Deza sólo nos refiere la reedificación de su campanario en 1804 y la construcción del cementerio en 1828.
Para el siglo XX disponemos de las referencias que nos proporciona Juan Díaz del Moral. Así en 1918 se constituyó la Sociedad Obrera Gremial Unión Proletaria, con reglamento de inspiración sindicalista..

miércoles, 22 de junio de 2011

Denominación de Ibericos Los Pedroches.

Están adscritos a esta joven denominación cerca de una treintena de pueblos.

La sede del Consejo Regulador de la Denominación de Origen los Pedroches está en Villanueva de Córdoba (Córdoba), y cuenta con 150 ganaderos y 17 industrias transformadoras de la carne del cerdo.
El Jamón y Paletilla Ibérico DO Los Pedroches se elabora en las siguientes fases:
Una primera que dura entre 3 y 10 días en los que las piezas se ponen en salazón.
Otra de lavado, asentamiento o equilibrado salino, que suele durar entre el mes y los tres meses, según la temperatura y las piezas.
Después pasa seis meses en los secaderos que se encuentran en la parte alta de los edificios para su secado y maduración.
Y ya, la última fase que consiste en su envejecimiento en bodega, que suele estar como mínimo entre uno y un año y medio, dependiendo del peso y de la calidad de la pieza. En esta fase no se les permite el aporte de humedad y temperatura por medios artificiales.

martes, 21 de junio de 2011

Una visión de nuestra dehesa.

Al norte, el río Guadalmez; al este, el río Yeguas, y al oeste, el Zújar. Estos son los límites del valle de Los Pedroches, en el septentrión de Córdoba. Tres topes geográficos que separan también la provincia andaluza de las tierras linderas de Ciudad Real, Jaén y Badajoz con una franja de 115 kilómetros de longitud donde la Sierra Morena tiene las hechuras de un encinar adehesado, al que se unen bosquetes y salpicones de quejigos, alcornoques y robles melojos.
Recorrer Los Pedroches es  una interesante sugerencia; cuando los brotes invernales de los cereales quiere ya empezar a apuntar sus ternuras, cuando las temperaturas de estos lares sureños se mantienen suaves y cuando los matices verdes de la arbolada perenne y sus cosechas de bellotas reconfortan más que en ninguna otra fronda de los paisajes ibéricos.
El bosque adehesado, capitaneado por la encina, que pasa por ser uno de los mejores ejemplos de desarrollo sostenible en el medio natural. Un paisaje añejo, creado y  mantenido por la mano humana desde hace siglos, descuajado en parte de su componente vegetal hasta quedar convertido en grandes extensiones pinceladas de lunares arbóreos, que en Los Pedroches tiene una de las mejores representaciones Son campos hospitalarios con la fauna silvestre, capaces de hospedar a numerosas especies, desde el escaso lince a la abundante abubilla, que aprovechan la bonanza de recursos existente.
Dos mundos diferentes conviven en las dehesas de Los Pedroches: uno salvaje, espontáneo e instintivo, y otro domesticado, planeado y organizado.
El primero de estos universos acoge una próspera vida animal silvestre, desde herbívoros a depredadores, que se beneficia de los condicionantes de este ecosistema. La fauna libre convive armónicamente con las faenas del campo, en un paisaje de encinares que también deja hueco a alcornoques, robles rebollos, quejigos, fresnos y acebuches; alfombrado de nutritivas y dispares especies herbáceas, en vecindad con carrascas, madroños, brezos, jaras, labiérnagos, retamas y mirtos, sin olvidar el terreno laborado dedicado a trigo, cebada y alfalfa, principalmente. El segundo es el de la cabaña ganadera de cerdos ibéricos, ovejas merinas, vacas de leche y retintas que componen la base del orgullo gastronómico de la comarca.
En este mosaico vegetal habita una extraordinaria comunidad alada, representada por currucas, abubillas, pitos, abejarucos, tórtolas, palomas torcaces, carracas, carboneros, mirlos, cucos, zorzales, herrerillos y elanios azules. Junto a ellos, cigüeñas blancas y negras, además del cuarteto aguileño de imperiales, reales, perdiceras y culebreras, los leonados y negros buitres carroñeros, además de gavilanes y azores, halcones peregrinos y búhos reales. Un variado universo mamífero también puebla las extensas ondulaciones salpicadas de verdes perennes, con ciervos, linces, conejos, ginetas, meloncillos, tejones, jabalíes, gatos monteses, ratones y topillos. El belloterío de estas dehesas es aprovechado también por las grullas viajeras, que en un número próximo a los siete mil ejemplares se desenvuelven a la perfección en estos lares cordobeses durante el invierno.

fuente:( Pedro Retamar)