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Cardeña, su historia


      
Cardeña, parque natural 

       Los escasos datos que tenemos sobre el poblamiento de Cardeña en época prehistórica proceden del sector norte de su término, zona donde han aparecido algunos restos correspondientes a la Edad de los Metales, etapa que, por lo general, esta bien documentada en la parte septentrional de nuestra provincia, por los recursos naturales allí existentes que favorecieron el asentamiento de grupos del Calcolítico y Bronce.
     Este sector montañoso conserva vestigios de sepulturas del tipo llamado megalítico, que en muchas ocasiones se nos muestran en forma de túmulo por la recubrición de tierra, intencional o debida al paso del tiempo, como las que se encuentran en los alrededores de Torrubia.
Construcciones megalíticas, pero especialmente fosas rectangulares construidas con lajas de piedra, se han señalado en las fincas de Navalazarza y Casa de Juan Sánchez, habiéndose hallado en alguna de ellas cerámicas y algún modesto ornamento de cobre.
     Del mencionado lugar de Torrubia proceden asimismo algunas hachas de piedra pulida, y del castillo de Azuel, asentamiento medieval, un fragmento cerámico que bien puede ser contemporáneo de las hachas y las sepulturas antes citadas, pero la escasez de objetos no permite mayor precisión en el momento.
     En la Edad Media, el territorio actual de Cardeña se encontraba vinculado a Montoro durante los siglos medievales. Sus tierras, dada la proximidad al camino de Córdoba a Toledo, serían suficientemente conocida den  época musulmana. En ellas existían una serie de atalayas que controlaban el acceso al valle del río Yeguas, constituyendo -como indica M. Valverde y F. Toledo - un cinturón defensivo y de comunicación entre fortalezas separadas por escasos kilómetros ( castillo de Torreparda, castillo de la Iniesta o Azuel, atalayon de Navalconejuelo, cerro de la Atalaya, Torrejón, torre de Mañuelas, etc.).
     Esta zona, una vez incorporada a territorio cristiano por Fernando III,  sería un lugar de tránsito durante la Baja Edad Media. Así parece confirmarlo la carta de Enrique III, dada en enero de 1394, por la que concede a la ciudad de Córdoba doce ventas francas en los caminos que iban a Almodovar del Campo y a la actual Ciudad Real por Adamuz y El Villar, pudiendo ser éste probablemente el origen de la antigua Venta de Cardeña.
     Este carácter vial se ve confirmado en el siglo XV por las frecuentes romerías que recorrían el actual término de Cardeña. Estas -como señala M. Nieto Cumplido- partirán de Córdoba para visitar la imagen de  Santa María de Fuencaliente.
     Casi todos los trazados de época musulmana que cruzaban Sierra Morena para enlazar Córdoba y Toledo, habían perdido uso en la época moderna; sin embargo, en el siglo XVI seguía en vigor el camino más occidental. Salía de Córdoba por Alcolea y Adamuz ascendía hasta Conquista, cruzaba el río Guadalmez y continuaba por el puerto de La Coja a salir a Almadovar del Campo, y por el puerto de Caracuel, a Ciudad Real y Toledo, al final. Este camino seguía la línea más fácil aprovechando los pasos naturales, terrenos abiertos y espacios despoblados.
     Hasta el siglo XVIII siguió en uso este clásico itinerario llamado Camino de las Ventas, que al concluirse en 1780 el trazado de Despeñaperros cayó en desuso y tuvo un gran deterioro de su firme.
     Según hemos comprobado en un mapa de 1774, ésta era una ruta de postas montadas, donde se localizaban ocho posadas de Córdoba a Ciudad Real. Sin embargo, el número de ventas sería sensiblemente mayor, ya que dio la denominación a la ruta. En este camino entre Adamuz y Conquista existen tres ventas: del Charco, Cardeña y Azuel, que dieron origen a las actuales poblaciones de mismo nombre.
     En época moderna el termino correspondiente a ellas estaba englobado dentro de Montoro,ya que según la documentación, éste limitaba por el norte con Conquista, Almodovar del Campo y Fuencaliente, y por poniente con Villanueva de Córdoba, Adamuz y Pedro Abad, lo que nos demuestra su inclusión en dicho término.
     El destino que a las tierras de la actual Cardeña, Venta el Charco y Azuel había dado Montoro en el siglo XVIII, y a las que calificaban de "tierras de segunda calidad", era el de común aprovechamiento con Villanueva de Córdoba. El sistema de cultivo empleado era el de rozas.
     Parece ser que los vecinos de Fuencaliente también se aprovechaban de estas tierras, pagando al concejo de Montoro quince reales por yunta que entrara en este término para labores, además de seiscientos maravedís por cada seis fanegas de tierra rozada. Los vecinos de Montoro sembraban el 26%, los de Villanueva de Córdoba 70% y los de Fuencaliente, el 4%.
     En dirección a Toledo, la primera venta existente era la del Charco, propiedad de Pedro Martín de la Huerta a mediados del siglo XVIII. Había además dos casas con techo de retamas.
     En Cardeña existían también tres casas: la venta-posada, de gran amplitud, ya que poseía dos cuerpos separados en los que se incluían caballeriza, pajar, zahúrda, pozo, horno de cocer pan y molino de harina; que era propiedad de Diego García Romero. Las otras dos casas pertenecían a Antonio Redondo y Juan García Amonestado.
     En Azuel la venta-posada tenía cuatro partes indivisas pertenecientes a Francisco López Copado, Domingo Merino Zarco, Mateo Fernández y Miguel Sánchez Camacho. Había otras dos casas propiedad de Francisco Copado y Domingo Merino, respectivamente.
     Como hemos podido comprobar Cardeña, Venta del Charco y Azuel desempeñaron en la época moderna una importante función al servir de descanso y aliviar a los pasajeros de un trayecto largo, tortuoso y deshabitado. Al cerrar este tránsito quedó aislado del resto de las vías de comunicación.
     Cardeña adquiere titularidad de municipio en abril de 1930, por lo que presenta un desarrollo histórico contemporáneo muy ligado al núcleo poblacional del que se desgaja, Montoro. 

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